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“She, maybe the face i can’t forget…”

Recuerdo a mi primera musita en las escaleras de mi edificio, la única vez que la tuve muy cerca, fue jugando a las escondidas, se nos ocurrió el lugar más pensado (no menos) y a pesar de que nadie nos venía a buscar, mis inocentes 7 años y sus alegres 6 no pasaban de compartir una sonrisa, su sonrisa, con todo y frenillos, una sonrisa que me ponía rojo cual tomate y demostrando mi 16,3 de hemoglobina.
Yo embobado cometí el craso error de contárselo a mi madre, a los dos días, todos los tíos preguntaban por mi pequeña novia. Típica respuesta de un niño "tas loco, a mi no me gusta ya!".

Lo más triste al verla partir con su familia hacia el lejano Monterrico (muy lejano para mí en ese entonces), fue escuchar a mi hermano al lado "y pensar que tú le gustabas", (gran mentira, sin duda). Tenían que ver esa escena, ambos apoyados en la ventana del cuarto piso despidiéndonos de nuestros vecinos y un chibolito que se creía lo que nunca confirmó, iba cambiando de
expresión, desde un "cuídense" a un "NO TE VAYAS", los ojos tristes se marcaban más y… amigos míos, el puchero más largo de la historia. Tan largo que hasta hoy, siempre, una vez al año llamo a su nueva casa, sólo para decirle "Feliz Cumpleaños, Ingrata" y ella contestándome "Gracias Lo siento amiguito, me siento tan mal ¿tu santo fue… el 8 verdad?".

Pasaron los años y llegó mi baile de promoción de 5to. de secundaria, primera candidata, fui a verla después de ocho años (pubertad y adolescencia es el cambio más brusco en los seres humanos), llegué a su casa, me recibió su mamá, luego del cómo has crecido y cómo están por tu casa, escuché un "ya bajo mami", para redondear mi nerviosismo me dejaron solo en la sala., un escalón, otro escalón.. y así como recibiendo a una quinceañera, volvía a verla. Imagino que ya conocen mi reacción, sí amigos míos, HEMOGLOBINA BOY en acción!!!.

Hermosa, dulce y con un cara avergonzada por los últimos rasgos de su acné que (linda ella), quería ocultar, todo me dio vueltas, recordé las tardes en el balcón, claro que de mi imagen salían los otros niños, éramos sólo yo con mi shorcito y polo a rayas marca pingüino y ella con su conjunto de shorcito – oberol color naranja con estampado de patito, sus colitas a los lados…

– ¿Raúl?,
– Ah.. qué?, hola..
– sí, ya sé, estoy gorda (gran mentira)
– no, sólo recordaba cuando jugábamos a Star Wars y tú eras Leia y yo Han rescatándote del gordo Koli Vader.

Risas, gestos, sonrisas (esta vez sin frenillos), salimos a caminar, conversamos, resultó que los años la habían vuelto una chiquita muy floja en los estudios, pero sinceramente, A MÍ QUE ME IMPORTABA ESO!!!!, sólo quería que vaya conmigo a la fiesta de promo, Winnie tenía que ir con Kevin, así estaba en el guión original!!, pero al final eso sí importó, su madre encantada, mientras comíamos los – para mí nuevos – Pringles, pero me comentó que su padre no le iba a dejar, luego nos llamamos más seguido y finalmente no pudo ir.

Hasta hace dos años continuaban las llamadas una vez al año, en la última intercambiamos mails, y poco después  recibí el primero suyo. Claro que era un subject: Re:Hola. Meses después su mail sólo rebotaba los mensajes, el teléfono sonaba sin respueta… y hasta hoy, no sé qué será de ella…"She may be the love that cannot hope to last, may come to me from shadows of the past, but I?ll remember till the day I die…"
Categorías:Uncategorized
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